De por qué me he echado fotos desnuda para una web de erótica ética

Empiezo sin rodeos. Me he echado fotos desnuda durante un año en tres casas diferentes para un proyecto erótico que me gusta mucho. Me han pagado por ellas. Están colgadas en internet y pagando cualquiera puede acceder a ellas (como a las de tantas otras mujeres maravillosas que forman parte del proyecto). Y no, no me arrepiento de nada.

El cuerpo / Mi cuerpo. Una investigación

Hace unos años que me viene interesando investigar, leer, escribir y preguntarme sobre los cuerpos. En este viaje, que para mi incluye desde ensayos para la universidad y una tesis de máster hasta exploraciones y experimentos con mi propia carne, me topé con FECK, una compañía autraliana de erótica ética. Entre las distintas apuestas que propone la compañía se incluye el proyecto I shot myself, que me cautivó desde el minuto uno. Se trata de un sitio web donde, pagando una cuota, tienes acceso a un montón de colecciones de autorretratos eróticos de mujeres de (casi) todas las partes del mundo. Desde que lo vi, decidí que quería formar parte de esa galería.

Me hice fotos a lo largo de un año, en tres casas diferentes, en situaciones emocionales totalmente distantes entre si. El resultado fueron una serie de fotos tomadas en distintos momentos, con distintas luces y con mi cuerpo cambiando a cada paso. Con más tatuajes, con más seguridad en mi misma, con menos reparo en mostrarme como realmente me veo. El hecho de que las fotos sean autofotos abrió un mundo de posibilidades infinito.

Autofoto erótica
Una de las autofotos para I shot myself. En mi casa en Reykjavík.

¿Por qué lo he hecho, qué gano yo con esto? Básicamente pienso que mi cuerpo es mío, y colocarme desnuda en internet significa para mí reapropiarme de mi corporalidad y volverla más real, menos amenazante, más potente y natural. Estas fotos han conseguido que me mire con unos ojos más bondadosos, y espero que los ojos extraños que me miren en la distancia lo hagan sin juicios, compartiendo la crudeza de esta libertad conmigo. Desde que mi cuerpo comenzó a cambiar en la adolescencia, sentí su potencial sexual como un peligro, como algo a esconder con el fin de evitarme situaciones complicadas. Con el paso de los años empiezo a permitirme exhibirme, mostrarme sin tapujos, porque el peligro no se encuentra en mi cuerpo sino en el exterior, y me he cansado de esconderme y de que mi deseo siempre se encuentre condicionado por cosas ajenas a mi.

Me hubiera gustado explotar más mi corporalidad y mi yo exhibicionista cuando era más joven. Ahora, a ratos, me siento más cohibida, me digo que es tarde para mostrarme, con casi 30. Pero también es cierto que los retos no son sencillos y a veces requieren de 15 años para tornarse en realidades. Publicando estas fotos, me he dicho que sí puedo, que no es tarde, que está bien mostrarse, exhibirse, compartirse, amarse. Quiero sentirme libre, quiero que mi cuerpo no sea siempre un campo de batalla.

Con la publicación de estas fotos me siento contenta, serena, segura. Muchas personas a mi alrededor se sorprendieron cuando les dije que iba a hacerlas y publicarlas. Me dijeron que me arrepentiría, que con los años lo lamentaría. Y la verdad es que al verlas publicadas, y saber que cualquier persona podrá acceder a ellas, más que condenada me siento liberada. Mi cuerpo soy yo, pero también soy muchísimas cosas más. La desnudez nunca ha sido algo problemático para mi, y quería compartir eso.

Dinero y reconocimiento

Otro de los motivos que me movieron a hacer estas fotos fue el hecho de que fueran remuneradas. No se trataba de algo por amor al arte solamente. Detrás había también una compensación económica por formar parte del proyecto. Y los requisitos no se refieren en ningún caso a que encajes en un patrón determinado sino que hacen referencia a la calidad técnica de las fotos y a tu compromiso y seguridad a la hora de hacerlas y venderlas.

Recibí el dinero cuando llevaba un mes y pico viviendo en Islandia. Tenía muy poco dinero por aquel entonces y me sentó mejor que bien encontrar ese ingreso extra en mi cuenta. Fue un subidón, para qué negarlo.

Si os apetece echar un vistazo al proyecto, tenéis un 10% de descuento al pinchar AQUÍ. Encontraréis una web alucinante con muchísimos folios distintos llenos de erotismo, realidad e intensidad. Mi galería de fotos se puede buscar bajo el nombre de Ursula_G y “rosesareblue”.

Una historia: Otras fotos, otras realidades

Cuando tenía 22 años me hice unas fotos con un fotógrafo. Era el jefe de una amiga; un día quedamos para comer con él y se interesó por mi y me ofreció hacer una sesión gratuita. Nunca antes me había planteado que algo en mi fuese fotografiable. Me gustó esa dosis de atención. Sus fotografías, las que tuve que ver antes de la sesión para decidir qué tipo de fotos quería hacerme, eran bastante impostadas. Maquillaje, lencería, luz chillona. No tenían nada que ver conmigo.

Encontré, sin embargo, una serie de fotos oscuras que recogían sobre todo perfiles, sombras y formas sinuosas. Escogí esas porque encajaban más con mi idea de mostrar un cuerpo, mi cuerpo. El día de la sesión yo llegué con mi cara lavada y mi pelo suelto. Tengo muchísimo pelo, muy espeso y asalvajado. Por aquella época lo tenía muy largo, como ahora. Recuerdo que llevaba bragas y sujetador negros. Él me miró y me dijo: te dejo un momento para que puedas maquillarte. Le respondí: no me maquillo, solamente me he puesto rímel. Creo que desde ahí todo empezó torcido, porque no teníamos la misma idea de lo que significaba mostrar la belleza de un cuerpo.

He repasado aquellas fotos estos días, y creo que la única que me gusta es una en la que salgo de perfil, iluminada por la luz, mirando por la ventana. Recoge lo que sentía en ese momento. Una especie de extrañamiento con respecto a mi propio cuerpo.

Perfil desnudo
Fotografía de la sesión de fotos de 2010.

Es por eso que hacerme estas fotos me ha devuelto una conexión especial conmigo misma, con mi cuerpo real y sus defectos. Que la luz ilumine todas y cada una de mis imperfecciones, lejos de avergonzarme, me empodera. Porque esa soy yo, sin filtros. Y por eso encuentro este proyecto tan bonito y tan intenso, porque nos permite mostrarnos, a todas, como nos gustaría que nos mirasen. Y creo que ese gesto encierra una pequeña revolución.

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… y que vivan los cuerpos. Todos.

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