Reykjavík para principiantes

Después de muchas preguntas e inquietudes de futures visitantes, un día me dije: sería buena idea sentarme a redactar una guía rápida de Reykjavík para principiantes. Después de todo, hace casi un año que Islandia es mi casa, y cuento con experiencia como para poder recomendar unos cuantos lugares y experiencias. Con ojos de mujer de 30 años, feminista y disfrutona, me dispongo pues a ofreceros un recorrido sabrosón por la capital más septentrional del planeta tierra. Con sus escasos 120.000 habitantes, esconde pequeñas joyas. Guardamos para otro capítulo el resto de la isla…

Piscinas de agua caliente. En Islandia el agua es un elemento casi tan indispensable y presente como el aire. Los locales van a la piscina como los andaluces vamos al bar. Es lugar de encuentro después del trabajo, patio de recreo para niñes y progenitores y parque amoroso para adolescentes. Es impensable irse de Reykjavík sin haber pisado al menos una de sus numerosas piscinas públicas. Imprescindibles, y muy cercanas al centro, son Laugardalslaug, Sundhollin o Vesturbaerjarlaug. Sundhollin está al lado de la catedral y Laugardaslaug en el barrio 105, a media hora andando del centro aproximadamente. Vesturbaerlaug está cerca de la universidad. Recomiendo, si el tiempo lo permite, acercarse a ellas paseando (o hacer la vuelta, una vez calentites y relajades, caminando). La entrada cuesta unas 1000 coronas.

Apunte morado: en Islandia las mujeres tienen todo el derecho del mundo a ir en tetas en las piscinas públicas. Todos los cuerpos, sin importar su género o su sexo, pueden ir en tetillas en las piscinas. Decidme si esto no es muy top! (Nota para sincerarme: a día de hoy aún no he visto a nadie haciendo uso de este derecho, ejem).

Esja
Vista desde la bahía

¿Playa? Otra joya rara y no demasiado turística es la playa de agua templada. Además de tener una fuente de agua caliente en la orilla que convierte sus aguas en medianamente aptas para el baño, dispone de un par de termas de agua caliente cerca de la orilla. La experiencia de sentir frío y aún así encontrarse en bañador y a remojo en agua caliente en una playa gélida no tiene precio. Más info en https://nautholsvik.is/en/. Se puede llegar muy fácilmente con el autobús número 5.

*Nota: para los autobuses, se paga en cash en el mismo autobús (no se da cambio, por lo que tienes que tener preparado el importe exacto del billete: 470 isk). También existe una app (Straeto) que se puede descargar gratis. En ella se pueden comprar billetes mediante tarjeta de crédito o débito, y además dispone de toda la información y un “trip planner” muy útil y fácil de manejar.

Paseos imprescindibles:

-Puerto, “Grandi”. Merece la pena caminar desde el edificio “Harpa” hasta el faro amarillo de Grandi. Las vistas de la ciudad desde allí son muy bonitas.

Grandi
Grandi

El lago (The Pond) y la universidad. Bonito y asequible paseo. Recomiendo terminarlo en alguno de los bares de la universidad. Hay uno en el sótano del edificio principal (http://studentakjallarinn.is) donde se puede terminar con una comida bastante asequible.

-El centro antiguo y la catedral. Reykjavík es una ciudad muy pequeña pero su centro es precioso. Merece la pena pasear por las callejuelas entre Laugavegur (la calle principal comercial) y la catedral. Recomiendo parada en Braud & Co para probar un delicioso bollo recién hecho y parar a tomar un café en Reykajvik Roasters o en Babalú, ambos cafés peculiares y acogedores. Otra opción, si se tiene más hambre, es tomar una hamburguesa de buena calidad y barata en Vita Bar.

Apunte friki: Atención a la decoración general y los baños en particular del café Babalú. Para flipar de frikiplacer.

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-La bahía. Merece la pena recorrer toda la bahía desde Harpa hasta el extremo contrario. Al llegar al final, continuad hasta la playa de arena negra que encontraréis si os desvíais a la izquierda. Además, podéis adentraros en el jardín de la casa de un artista. Es toda una experiencia, ya que está lleno de raras esculturas y objetos extraños, como un barco abandonado o una cueva llena de muebles rocambolescos.

-Otro paseo bonito os lleva a Perlan, observatorio y museo un poco a las afueras de la ciudad. Se puede llegar en bus. Es una buena idea tomar un café en la cafetería que se encuentra en su interior y dar un paseo por el bosque de los alrededores, desde donde se tiene una preciosa vista de la ciudad.

-También os recomiendo el jardín botánico, en el distrito 105. Y es obligatorio que os paséis por el café Florán. Un invernadero de luz y calidez en el corazón de los jardines. Indispensable.

¿Salimos?

-Lugares para beber algo y tomar el pulso a la noche en Reykajvík: Kaffibarinn (según dicen, el favorito de Björk), Kaldi, Mikkeler and friends, Lebowski, Skuli…

-Para conciertos y para salir por la noche: Gaukurinn, Húrra, Idno, Paloma, Prikid…

Apunte morado: es muy alucinante experimentar, como mujer, la noche islandesa. ¿Por qué? Entre otros motivos porque ningún islandés va a llegar a molestarte o acosarte para intentar llevarte al huerto. Todo es bastante más respetuoso y normalmente son las chicas las que llevan la voz cantante y se acercan a quien les interesa. Pa flipar.

Prikid
Prikid desde la terraza de Loft Hostel

-Para comer: para sopa de langosta típica, y exquisita y barata, en Sægreifinn (en el puerto). Para una hamburguesa buena, como ya dije antes, Vita Bar. Para un perrito caliente (muy típico islandés y un must en toda visita a Islandia), el puesto callejero de Baejarins Beztu Pylsur en Tryggvagata 1en pleno centro. Para almorzar hay siempre ofertas super interesantes y muy ricas en Kex Hostel, Kaffi Vinyl o casi cualquier bar o restaurante del centro.

Apunte vegan: En Kaffi Vinyl toda la carta es totalmente vegana. Sus tartas y platos principales son deliciosos y asequibles. Dentro de Gaukurinn hay un puesto de comida vegana, además de otros locales en la ciudad, como Glo, en la calle principal.

The Pond
The Pond

-Locales para tomar algo relajadamente, con buen ambiente y, a veces, vistas: Kex hostel, Loft hostel, Cafe Stofan o cualquier Te og kaffi (cadena de cafeterías islandesa).

-Cinema: Si os apetece ir al cine, hay uno en el centro, antiguo y con sabor, que se llama Bio Paradis. Se puede beber cerveza dentro y es toda una experiencia. Proyectan, además de cine internacional, cine islandés con subtítulos en inglés! https://bioparadis.is

Hasta aquí esta corta guía de disfrute y descubrimiento para Reykjavík, una ciudad-pueblo a la que se puede llegar (de manera extraña) a amar.

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